Crédito Refaccionario: Qué es, como funciona y qué requisitos necesitas

¿Tienes una buena cantidad de deudas acumuladas en tu negocio, sea por inversiones o pagos fiscales pendientes? ¿Temes por los intereses que estas puedan generar, e incluso en el peor de los casos, llevarte a la bancarrota?  Conoce aquí lo que es un crédito refaccionario y que es lo que requieres para adquirirlo a continuación.

¿En qué consiste un crédito refaccionario?

Su nombre refaccionario significa reparar, recuperar, es decir, que la función de este crédito es que dispongas de liquidez necesaria para recuperarte de alguna insolvencia o deuda que poseas en tu empresa y no dispongas del capital necesario para cubrirla, claro está. Este crédito es especialmente destinado al sector agrícola, industrial y comercial.

La peculiaridad del mismo reside en que tú como beneficiario, te comprometerás a invertir todo lo recibido en los bienes e inmuebles imperiosos para el progreso de tu empresa. Por supuesto, también puedes solicitar dicho crédito en caso de que te encuentres adeudado incluso con compromisos fiscales, pero deberás demostrar las causas de tus deudas para que este te sea aprobado respectivamente.

Los casos en los que te aprobaría el crédito refaccionario es: si es una deuda fiscal, o deudas por la compra de materiales o inversiones de la empresa, las cuales deberán haber sido contraídas en un tiempo inferior al de un año para que te sea concedido el crédito.

¿Por qué habrías de tomar este crédito?

Esta recomendación para ti viene fundamentada en dos hechos: bien sea en el inicio de tu negocio, o este ya estabilizado, llega un momento en el que te encuentras en un punto muerto de ganancias como empresario y necesitas una inyección de capital importante para dar el salto de calidad que buscas para fortalecer tu proyecto.

Muchas veces, el capital que necesitas para comprar nueva maquinaria, arreglar tus instalaciones, impulsar más el campo publicitario, cubrir una deuda fiscal importante etc… no vendría de los ingresos netos de tu empresa, por lo que lo más frecuentado y recomendado en estas circunstancias es que demandes un crédito refaccionario a una entidad bancaria que así te conceda y por supuesto, salga beneficiada también por su respaldo hacia ti.

¿Qué requisitos necesitas para obtener este crédito?

¿Qué requisitos necesitas para obtener este crédito?

De acuerdo con el Banco Santander Mexicano, para poder obtener un crédito refaccionario, los empresarios deben disponer de cuenta con cheques en el banco. A su vez, si eres uno de los interesados en el crédito refaccionario, debes presentar como documentos:

  • Una propuesta de contrato de estreno de Crédito Refaccionario.
  • Fundar una garantía sobre los bienes obtenidos con el préstamo y con los valores futuros que estos te generen.
  • Tendrás que apegarte al resultado del estudio que te van a tramitar para el crédito, mismo que considerará tu liquidez moral, contexto financiero, capacidad de desembolso y talantes cualitativos como interesado.

¿Cuáles son las características de un crédito refaccionario?

Debes especificar primero, cuál será tu objeto o propósito para con el dinero que requerirás, y en segundo lugar la meta para la cual lo necesites, por lo que debes apoyarte en tu solicitud con un muy bien elaborado plan de inversiones. Si careces de bienes con los que empeñar el pago en caso de mora, el mismo objeto que adquiriste con el crédito puede ponerse como garantía del préstamo.

¿Cuáles serían los plazos que te corresponden cumplir?

Dependiendo de la cantidad de dinero que solicites, estos créditos suelen fijarse a un mediano-largo plazo (el máximo llega hasta unos 15 años) siempre que se cumplan todos los acuerdos y condiciones a los que llegaste con el banco para que te fuera aprobado.

Esto es hecho con el propósito de respaldar a las empresas con sus deudas contraídas ya sea por gastos, reposiciones o adquisición de equipos y activos fijos para que estas puedan surgir, tales como los animales de cría, ganado, alimento para estos, tierra, abonos, aperos, equipos y herramientas hechas para el cultivo etc., por lo que se requiere de mucho dinero y tiempo antes de que la empresa pueda recoger beneficios.

Por lo general, el ente bancario llega a conceder hasta un 70% de acuerdo a la capacidad de pago que tú como empresario puedas cubrir. Si eres hábil con tu solicitud, pueden darte incluso un periodo de gracia bastante cómodo que puede beneficiarte a la hora de empezar a generar ingresos una vez hayas invertido el préstamo que se te fuera otorgado.

Pero, si aún necesitas mayor flexibilidad y un préstamo más rápido, te recomendamos los créditos personales que ofrece la línea de préstamos CrediTea, que te facilitará un plan de inversión inmediato con plazos de reembolso más acoplado a tus necesidades. Esta es una vía de préstamo más acorde para gastos menores como cambiar o arreglar las oficinas para mayor capacidad y mejor comunicación, comprar nuevos equipos informáticos, o simplemente que requieras invertir en una campaña publicitaria.

¿Cuál sería el papel que jugaría tu acreedor del préstamo?

¿Cuál sería el papel que jugaría tu acreedor del préstamo?

¡Pregunta muy importante! Y la respuesta sin rodeos es que este tendrá derecho preferencial para subsanar la deuda a partir de las ganancias y honorarios derivados del mismo. Esto se fundamenta en los dictados del Tribunal Supremo, con el cual se busca que el beneficiado no solo sea el empresario solicitante, sino el beneficiario que invierte sus fondos en el mismo.

Debes tener en cuenta que en caso de que no puedas cumplir con tus pagos y caigas en retraso, la garantía como bien te mencionamos en páginas previas puede ser todos los objetos y bienes adquiridos o relacionados a la inversión que realizaste con el crédito adquirido, tales como el local, la finca, los equipos mobiliarios e inmobiliarios, etc.

Por lo que es recomendable que pienses bien en tus acuerdos para no perder el trabajo invertido. Una forma con la que puedes asegurar el mantenimiento de tus acuerdos con el ente bancario acreedor, es el fijado y cumpliendo con al menos, un pago al año sobre la deuda contraída. Por supuesto, debes procurar que ese mínimo amortizado sea una cantidad convincente para que tu acreedor acceda ¡No lo olvides!

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